La nutricosmética se basa en aquellos productos alimenticios que, administrados como complementos de una dieta saludable, poseen determinadas propiedades nutricionales o fisiológicas que afectan favorablemente al aspecto del cabello, las uñas y la piel, protegiéndolos y/o manteniéndolos en buen estado.

Así, es posible encontrar productos destinados a cuidar la piel, mantener su firmeza, retrasar el envejecimiento, prevenir el daño solar, regular la pigmentación, etc… Otros nutricosméticos están destinados a evitar la caída del cabello o a mejorar su aspecto y volumen, y finalmente también los hay dirigidos al fortalecimiento y buen estado de las uñas.

Los nutricosméticos sólo pueden hacer referencia a la apariencia de la piel, del cabello o de las uñas, y no a una función particular del organismo.

Es evidente que el estado nutricional de una persona se refleja en el aspecto de su piel, cabello y uñas, y por tanto un aporte deficitario en vitaminas, minerales, aminoácidos, ácidos grasos esenciales y otras sustancias repercuten negativamente en su organismo.

En una dieta equilibrada existe un aporte suficiente de la mayoría de los ingredientes empleados en las formulaciones de nutricosméticos, pero el actual estilo de vida y ritmo de comidas, junto a factores como el estrés y los cambios metabólicos debidos a la edad, hacen necesario en muchos casos complementar la dieta con un aporte extra de algunos nutrientes.

Las numerosas formas farmacéuticas disponibles (cápsulas, gotas, sobres, ampollas, etc.) hacen que estos complementos sean fáciles de usar y combinar con el tratamiento tópico tradicional.

Para utilizar correctamente estos productos, es fundamental que el usuario esté bien informado sobre el número de tomas diarias, y si debe o no administrarlos con alimentos.

Nutrientes más utilizados

Nuticosméticos

 

Minerales

  • Zinc: La cantidad diaria recomendada de este mineral es de 10 mg, y su déficit puede producir patologías menores muy frecuentes, como uñas quebradizas, fragilidad capilar, pérdida de brillo y alopecia, hipersecreción sebácea… Es necesario para la síntesis de queratina, una proteína con estructura fibrosa, muy rica en aminoácidos azufrados que forma parte de las capas más externas de la epidermis, cabello, uñas y retina. El zinc se puede encontrar en alimentos de origen animal (las dietas exclusivamente vegetarianas suelen ser deficitarias en este mineral) y de origen vegetal como nueces, legumbres, levaduras, etc. La asociación de zinc y vitamina B6 constituye una parte importante del tratamiento de la caspa y la caída del cabello.
  • Selenio: Tiene un papel importante inhibiendo la acción de radicales libres, por lo que ayuda a prevenir el daño celular y retrasa el envejecimiento cutáneo. Actúa en combinación con la Vitamina E. Se encuentra en las verduras y también en carnes, pescados y mariscos.
  • Cobre: Es otro de los oligoelementos esenciales, y está presente en todos los tejidos del organismo. Está integrado en varias enzimas que intervienen en la síntesis de elastina ,colágeno y melanina. Su déficit se manifiesta con despigmentación de piel y cabello. El cobre es tóxico en grandes cantidades. Las recomendaciones dependen de la edad, el sexo, y otros factores, como el embarazo. Las mujeres embarazadas o en periodo de lactancia necesitan cantidades mayores. Se recomiendan entre 800 y 1.300 μg/día. Las ostras, los granos enteros, las legumbres, las nueces, las patatas y las vísceras (riñones, hígado) son buenas fuentes de cobre en la dieta. También las verduras de hoja oscura, las ciruelas, el cacao, la pimienta negra y la levadura.
  • Calcio: Es el mineral más abundante en el cuerpo humano, y responsable de la formación y mantenimiento de huesos y dientes. La fuente más abundante de calcio son los lácteos (leche, yogur, queso…) y la soja. La vitamina D tiene un papel fundamental en su absorción. Su requerimiento es mayor en niños y adolescentes que en adultos, aunque es muy conveniente adicionarlo en la menopausia. Se cree que puede ser beneficioso en el tratamiento de la celulitis, ya que concentraciones altas de calcio favorecen la excreción de lípidos y disminuyen la lipogénesis.

Vitaminas y derivados

  • Carotenoides: son una familia de moléculas derivadas de la vitamina A, ampliamente utilizadas en nutricosmética por su alta afinidad con la piel y su potente acción antioxidante y preventiva del daño celular. Son los responsables de muchos pigmentos rojos, naranjas y amarillos de diferentes vegetales. Entre ellos destacan los siguientes:
    • Licopeno. Es un carotenoide de color rojo que se encuentra en alta concentración en el tomate y la sandía. Al tratarse de un derivado de la vitamina A, también se le atribuye una ligera acción regeneradora de la piel.
    • Beta-caroteno. Es uno de los precursores más importantes del retinol, forma activa de la vitamina A. Es un carotenoide naranja/amarillo que se encuentra ampliamente en alimentos como el hígado o las zanahorias.

Ambos se utilizan desde hace años en preparados solares ya que, además de ser antioxidantes, dotan a la piel de un ligero color anaranjado/rojizo.

Desde el punto de vista dermatológico, son importantes para la formación de las capas dérmicas.

  • Vitamina E: Es una vitamina liposoluble que ayuda a retrasar el envejecimiento cutáneo por su efecto antioxidante, y a la que se le atribuyen propiedades anticancerosas. El alfa-tocoferol, su forma más importante en cuanto a actividad, protege las membranas celulares frente a fenómenos de oxidación y actúa a nivel de la barrera protectora de la piel.  Se encuentra en verduras, frutas y aceites vegetales.
  • Vitamina C: Actúa tanto en el interior como en el exterior de la célula, ayudando a reponer el glutatión (principal antioxidante celular). Además, es un cofactor enzimático en la síntesis de colágeno por los fibroblastos, de ahí sus propiedades antienvejecimiento. La cantidad diaria recomendada es de 60 mg/día. Al ser hidrosoluble, su exceso se elimina fácilmente a través de la orina, pero si la ingesta de ácido ascórbico supera los 2 g diarios durante largos periodos puede dar lugar a la formación de cálculos renales. La absorción de esta vitamina disminuye a medida que aumenta la dosis, de manera que si se ingieren entre 30 y 180 mg/día se absorbe del 70 al 90%, mientras que si se supera el gramo diario la absorción no supera el 50%.Se ha demostrado que la toma conjunta de las vitaminas A, E y C tiene un efecto antioxidante mucho mayor (sinergia) que si se toman por separado. Por esto algunos autores han llegado a denominarlos «tríada mágica antioxidante».
  • Coenzima Q10 (CoQ10): Es una molécula liposoluble que participa en la respiración celular generando energía (ATP) a nivel de la mitocondria. Su forma oxidada es la ubiquinona, y la reducida el ubiquinol, que es la forma activa y biodisponible. Forma parte del complejo sistema de antioxidantes de la piel. Con la edad y el consumo de ciertos medicamentos, como las estatinas, la generación de esta coenzima puede verse disminuida, siendo necesaria una suplementación.

Extractos vegetales

  • Resveratrol: Es un compuesto polifenólico presente en una gran cantidad de especies vegetales utilizadas para la alimentación humana, entre ellas las uvas (y el vino tinto), el cacao, los arándanos o las moras. La forma activa es el trans-resveratrol. Diversos estudios in vitro demuestran que, entre otros funciones, actúa contra los radicales libres y ayuda a conservar el glutatión (principal antioxidante celular). No existen datos suficientes respecto a la dosificación adecuada. Se recomienda evitar el uso simultáneo de resveratrol con antiagregantes plaquetarios y anticoagulantes, ya que podría incrementar el riesgo de sangrado.
  • Soja: Es una legumbre que posee uno de los mayores contenidos proteicos vegetales. Contiene altos niveles de calcio, sobre todo en sus derivados, y contribuye a reducir los niveles de colesterol LDL y triglicéridos. La soja evita el envejecimiento cutáneo prematuro por tres vías diferentes: retiene el agua de la piel, evitando su deshidratación, actúa como antioxidante protegiendo de los efectos de radicales libres, y estimula la formación de colágeno.
  • Levadura de cervezaSe trata de cepas seleccionadas de Saccharomyces cerevisiae, desarrolladas en medios de cultivo. Sus componentes principales son proteínas, ricas en aminoácidos esenciales, vitaminas del grupo B, sales minerales y oligoelementos. Es un activo útil frente a la fragilidad capilar y ungueal gracias a su actividad trófica (estimulante del crecimiento). Además, se utiliza como coadyuvante de muchas patologías dermatológicas, como el acné o la dermatitis seborreica, ya que posee acción depurativa.
  • Pycnogenol®: Se obtiene de la corteza de Pinus pinaster, aunque sus activos se pueden obtener también de otros vegetales, como la uva o el avellano. Pycnogenol®, es un compuesto antioxidante que ayuda a retrasar el envejecimiento prematuro de la piel. Se une a proteínas de colágeno y elastina, protegiéndolas de su degradación enzimática, y estimula su síntesis así como la del ácido hialurónico. También puede mejorar el aspecto de las manchas inhibiendo la melanogénesis. Presenta actividad oxigenante, ya que mejora la microcirculación, facilitando también el aporte de otros nutrientes a los tejidos. Debe utilizarse con especial precaución en personas con tratamientos inmunológicos y antiagregantes, ya que parece que aumenta la actividad del sistema inmunitario y fluidifica la sangre, incrementando el riesgo de hemorragias. No conviene alargar los tratamientos más de un año ni sobrepasar la dosis diaria.
  • Té verde (Camelia sinensis): Posee actividad diurética y antioxidante gracias a sus compuestos polifenólicos. Inhibe la formación de radicales libres significativamente, ahorrando antioxidantes fisiológicos (Superóxido dismutasa, glutatión peroxidasa, etc.). También aumenta la termogénesis.
  • Colágeno: Es una de las proteínas más importantes de la piel, tanto por su cantidad como por su función. Las moléculas se unen entre sí formando fibras que forman parte de la base de sontén de la dermis. El colágeno es sintetizado en el tejido dérmico por los fibroblastos. Con la edad, disminuye la calidad y cantidad de esta proteína, provocando que estas fibras estén peor estructuradas, lo que da lugar a una pérdida de firmeza y flexibilidad de la piel, articulaciones, músculos, tendones y huesos. Otro factor que afecta directamente al colágeno es la radiación UVA. Por su parte, la vitamina C estimula su formación. La forma hidrolizada es la única asimilable, llegando así hasta un 95% de absorción a las 12 h. La ingesta oral de 10 g diarios contribuye a mantener la constitución de las articulaciones. Se encuentra únicamante en el reino animal; por tanto, no existe el «colágeno vegetal», porque los vegetales no contienen colágeno, ni lo necesitan, ya que no se desplazan. No está demostrado que el colágeno marino o terrestre presenten diferencias en biodisponibilidad por ingesta oral. Se recomienda emplearlo con especial precaución en personas con problemas renales o hepáticos, dada la dificultad que presentan las proteínas en su metabolización y eliminación.
  • Silicio orgánico: El silicio en  su forma orgánica está presente en numerosas partes del organismo, en especial en las uñas, cabello y tejido conectivo. Por este motivo, es utilizado en numerosos tratamientos de belleza, para ayudar a restaurar la piel arrugada y flácida, fortalecer las uñas o dar vitalidad al cabello. Neutraliza los radicales libres, por lo que protege a los tejidos de la oxidación. También se le atribuyen propiedades antiinflamatorias, antihipertensivas e hipocolesterolemientes. El modo de absorción digestiva de los derivados orgánicos del silicio es diferente al del silicio mineral, lo que permite una asimilación eficaz superior al 70%. Por otra parte, poseen más capacidad para alcanzar los tejidos y fijarse que el silicio mineral, que está sometido a una fuerte eliminación renal. El silicio orgánico se encuentra principalmente en vegetales de hoja verde como la lechuga o las espinacas, también en la soja, la remolacha, el aguacate o los cereales integrales (arroz, avena, trigo).
  • Ácido hialurónico: Es un glucosaminoglicano que se encuentra en gran cantidad en la piel, sobre todo a nivel de la dermis. Esta molécula tiene una elevada capacidad higroscópica, que aporta turgencia e hidratación en el tejido de sostén. Al igual que el colágeno, su calidad y cantidad se ven afectadas tras el paso de los años y diversos factores ambientales (consumo de tabaco, radiación ultravioleta o contaminación atmosférica), por lo que se utiliza como complemento oral para pieles deshidratadas o maduras.
  • Ácidos grasos poliinsaturados: Desde el punto de vista dermatológico, los ácidos grasos esenciales aportan una gran flexibilidad y protección frente a agentes externos, ya que forman parte de la estructura de las membranas celulares. Además, poseen acción antiinflamatoria y pueden resultar útiles en el tratamiento de algunos trastornos autoinmunes, como la psoriasis o la artritis reumatoide y otras afecciones cutáneas como el acné o la cuperosis. La deficiencia de estos ácidos grasos también se relaciona con la caída del cabello. Además, otros ácidos grasos insaturados como el oleico, presente en el aceite de oliva y el aguacate, son útiles para mantener una piel bien estructurada e hidratada.
  • Aminoácidos azufrados: El azufre es un mineral necesario para la formación del colágeno, la queratina y los mucopolisacáridos. Aunque con una dieta equilibrada se obtiene el aporte necesario, el consumo de tabaco puede disminuir su absorción intestinal. Los principales aminoácidos azufrados son la metionina y la cisteína. Se encuentran en mayor cantidad en alimentos de origen animal como la carne, el pescado, los huevos y los productos lácteos, y en otros de origen vegetal como la cebolla y el ajo. Como curiosidad, los baños termales de azufre se han usado durante muchos años por sus propiedades curativas, en casos de estrés, problemas musculares o dermatológicos. También se ha comprobado que el azufre posee acción antiseborreica, por lo que está especialmente indicado en patologías como el acné o la dermatitis seborreica.

Principales activos según su indicación

Según la alteración que se desea corregir los activos más frecuentemente utilizados en los preparados comerciales son:

  • Celulitis: Calcio, Pycnogenol®, extracto de té verde.
  • Piel seca: Omega 3 y 6, licopeno, vitaminas C y E.
  • Piel deshidratada: Ácido hialurónico.
  • Fotoprotección: Carotenoides, vitamina C.
  • Hiperpigmentación: Pycnogenol®, vitamina C.
  • Antioxidante: Selenio, caroteniodes, vitamnia E, vitamina C, resveratrol, coenzima Q10, extracto de té verde.
  • Acné/hipersecreción sebácea: Levadura de cerveza, omegas, aminoácidos azufrados, zinc.
  • Fortalecimiento del cabello y las uñas: Zinc, selenio, aminoácidos azufrados (taurina y cisteína), extracto de té verde, resveratrol, silicio, levadura de cerveza.
  • Microcirculación y retorno venoso: Pycnogenol®.
  • Antienvejecimiento: Soja, colágeno, cobre, vitamina C, Pycnogenol®, silicio orgánico, ácido hialurónico.