El tejido firme y elástico que forma parte de las articulaciones y que ocupa el espacio existente entre los huesos son los cartílagos que  los protegen de las fricciones y facilitan el movimiento. Está formado mayoritariamente por agua y proteínas, entre las que se encuentran el colágeno y los proteoglicanos. Es un tejido muy inactivo ya que sus componentes se renuevan muy poco.  Alrededor de los 25 años el cuerpo empieza a perder la capacidad de sintetizar colágeno, y a partir de los 60 años la producción se reduce más del 35%.

El dolor articular o artralgia es el síntoma principal de las afecciones articulares. Se manifiesta en las articulaciones o a su alrededor. Este dolor puede ser de corta duración o, con el tiempo, puede cronificarse y afectar a una o más articulaciones. Es una causa limitante y de incapacidad funcional. Las articulaciones más afectadas son las manos, las rodillas, las caderas, las cervicales y las lumbares.

Según sus características se pueden diferenciar dos tipos:

  • Artritis: dolor con inflamación de la articulación que mejor con el movimiento y empeora en situación de reposo.
  • Artrosis: dolor mayoritariamente de tipo mecánico que mejora con el reposo y empeora con el movimiento. La mitad de la población de más de 65 años muestra algún signo de artrosis en alguna articulación y esta dolencia afecta más a las mujeres que a los hombres. Los pacientes artrósicos sufren un mayor dolor articular cuando la presión atmosférica disminuye. Sin embargo, los cambios de temperatura y humedad no incrementan su dolor.

Artrosis en la articulación de la rodilla                               Articulación del tobillo

Existen varios factores que pueden afectar al cartílago y poner en riesgo la articulación que protege porque provocan su desgaste e, incluso, su desaparición. Algunos de estos factores son: el exceso de peso, la edad, los factores genéticos, los movimientos repetitivos y la práctica de deporte.

A menudo, cuando se practica un deporte las articulaciones se ven sometidas a un gran estrés mecánico debido a la repetición forzada y constante de movimientos bruscos. Este estrés implica la pérdida y el deterioro de las fibras de colágeno articular y musculotendinoso.

En el deportista joven, el dolor articular está vinculado a las lesiones deportivas repetidas y al agotamiento de las articulaciones por cargas mecánicas intensivas o por no respetar los períodos de recuperación después del esfuerzo. En el deportista senior, el dolor se debe al desgaste del cartílago causado por la hiperactividad a lo largo del tiempo. Independientemente del caso de que se trate, cabe destacar como factor de riesgo la técnica inadecuada utilizada para ejecutar determinados movimientos y factores relacionados con el material y el entorno en el que se realiza la actividad física (calzado, superficies duras e inestables, etc…).

En el caso de que ni los medicamentos, ni la dieta, ni el ejercicio físico consigan calmar el dolor y se produzca limitación severa del movimiento se puede plantear un tratamiento quirúrgico.

Consejos para cuidar las articulaciones al practicar un deporte

  • Realizar con regularidad un ejercicio moderado, suave y que combine ejercicios de flexibilidad (yoga, pilates, taichí), ejercicios de fuerza y ejercicios aeróbicos (bicicleta, natación, gimnástica, etc…)
  • Permitir que el músculo se recupere después de un esfuerzo físico realizando estiramientos adecuados en función de la musculatura trabajada.
  • Evitar condensar la actividad física semanal en 1 o 2 días y procurar mantener una frecuencia constante.
  • Calentar la musculatura adecuadamente antes de empezar el ejercicio físico y no detenerse en seco. La intensidad de la actividad debe incrementarse gradualmente y, si aparece dolor, es necesario detenerse.
  • Utilizar el equipamiento deportivo adecuado y un calzado que absorba bien el impacto para proteger las articulaciones. Si se necesita una protección adicional por lesiones o por falta de fuerza en la musculatura, se pueden utilizar vendajes y ortesis.
  • Seguir una dieta adecuada con una buena hidratación para evitar el sobrepeso y la obesidad ya que repercuten negativamente sobre las articulaciones, sobre todo en la rodilla.
  • Evitar las sobrecargas articulares causadas por ejercicios repetitivos o malas posturas al practicar deporte. Por este motivo, antes de iniciar una actividad física es necesario solicitar asesoramiento a expertos, ya que la mayoría de lesiones se deben a métodos de entrene incorrectos.
  •  Los deportes que realizan más carga sobre las articulaciones son los deportes de equipo y de pista, como el fútbol, el baloncesto y el tenis. Por otro lado, determinados deportes, como la natación, el ciclismo, la gimnasia y caminar, mejoran el estado de las articulaciones.             Padel
    • Ciclismo: la práctica de este deporte permite fortalecer los músculos de las piernas e incrementar la estabilidad de las rodillas y las caderas, lo que reduce el desgaste articular a largo plazo.
    • Natación: es un ejercicio muy beneficioso porque permite liberar el peso que soportan las articulaciones y, al mismo tiempo, fortalece los músculos que les dan estabilidad.
    • Andar: es uno de los deportes con menor impacto en nuestras articulaciones y uno de los más fáciles de practicar. Es recomendable a todas las edades y para prevenir un gran número de patologías.
    • Running: Si las articulaciones están sanas, correr con frecuencia sobre superficies blandas y con moderación puede ser beneficioso para mantenerlas en buen estado, pero se debe evitar la práctica excesiva, sobre superficies duras e inestables y sin el equipamiento adecuado.
    • Baloncesto: si no se practica de forma competitiva es fácil caer en el sobreentrenamiento, que produce un incremento de la presión intraarticular en las rodillas, los tobillos y las caderas y favorece su desgaste.
    • Fútbol: incrementa el riesgo de desarrollar lesiones del menisco, que a largo plazo pueden producir artrosis en la rodilla.
    • Voleibol: los saltos frecuentes que se realizan al practicar este deporte incrementan la presión articular. Si se practica con frecuencia puede producir el desgaste prematuro del cartílago de las rodillas, los tobillos y las caderas.
    • Tenis: en general, se considera que es un deporte sin impacto negativo sobre las articulaciones y que, al contrario, favores el fortalecimiento de los músculos, pero si se practica repetitivamente, puede dar lugar a la aparición de inflamación en los tendones de los brazos y lesiones en el codo, los hombres y las rodillas.

Las lesiones del cartílago se pueden prevenir, retrasar o, incluso, revertir si se adoptan distintas medidas:

Medidas farmacológicas:

  • Analgésicos orales (Paracetamol): alivian el dolor leve en fase aguda, tomar de 1 a 4 g/día mientras duren los síntomas.
  • Antiinflamatorios orales (Ibuprofeno o diclofenaco) Ibukern: alivian el dolor, reducen la inflamación y mejoran la movilidad. Recomendado en los casos en que el Paracetamol no es efectivo, deben tomarse con el estómago lleno.
  • Antiiflamatorios tópicos (Geles, cremas, sprays y espumas): alivian el dolor, reducen la inflamación y mejoran la movilidad aplicados 3 o 4 veces al día directamente sobre la articulación dolorida.
  • Condroprotectores: Actúan sobre la articulación y modifican su degeneración natural, mejoran el estado del cartílago y ayudan a reducir el dolor articular. Es necesario tomárselos con continuidad y en la dosis indicada (RS Sport Articulaciones)
    • Sulfato de glucosamina: estimula la formación y reparación del cartílago. Ayuda a mantener la flexibilidad y la movilidad de las articulaciones. Alivia el dolor y reduce la inflamación de las articulaciones. La dosis recomendada es de 1,5 g/24 h de 1 a 3 meses con intervalos de descanso de 2 meses (Flexium Articulaciones)
    • Sulfato de condroitina: ayuda a conservar el cartílago mejorando la viscosidad del líquido sinovial, estimulando la síntesis de colágeno y ácido hialurónico y reduciendo la inflamación y el dolor de las articulaciones. Es recomendable 800 mg/24 h en una sola toma, durante 3 meses, con intervalos de descanso de 2 meses.
    • Ácido hialurónico: mejora los síntomas de la artrosis gracias a su efecto antiinflamatorio e incrementa la viscoelasticidad del cartílago. Se recomienda siempre por vía intraarticular, 1 jeringa precargada en la articulación a la semana, durante 5 semanas.
    • La condroprotección se puede recomendar a:
      • Deportistas de élite o profesionales con sintomatología secundaria a un desgaste articular debido a alteraciones biomecánicas, cirugía o traumatismos, o en épocas de sobrecarga de trabajo físico articular, aunque no haya síntomas.
      • Deportistas no profesionales mayores de 18 años que practican deporte más de 2 veces a la semana y/o con cierta intensidad.
      • Deportistas de ocio o fin de semana mayores de 50 años con sintomatología debida a un proceso de degeneración articular o como prevención, aunque no haya síntomas.
      • Pacientes con deformidades anatómicas importantes.
      • Pacientes con obesidad (IMC>30).
      • Pacientes con herencia familiar de artrosis (padres o abuelos)
      • Mujeres con menopausia.
      • Personas con lesiones previas (especialmente en las rodillas)
      • Personas con osteoporosis.
      • Personas con enfermedades sistémicas con afectación reumatológica.
  • Productos naturales (Harpagófito de Arkopharma, uña de gato, cúrcuma, árnica de Aboca, etc…): alivian el dolor articular y reducen la inflamación de las articulaciones, recomendado 2 o 3 veces al día.
  • Suplementos de colágeno (Colágeno hidrolizado, Arkoflex): el colágeno nutre los huesos, los cartílagos y la piel, mejora la movilidad de las articulaciones, reduce el dolor y previene lesiones deportivas, el tratamiento es de 10 g/24  h como mínimo durante un mes.
  • Vitaminas y minerales (Magnesio, potasio y vitaminas del grupo B): ayudan a reducir la fatiga muscular y mejoran el funcionamiento normal de los músculos. Es importante incorporarlos al agua que se bebe mientras se practica deporte. Como tratamiento, se pueden tomar una vez al día según la pauta recomendada.
    • Magnesio: actúa sobre los músculos reduciendo la aparición de rampas, y ayuda a formar proteínas y masa ósea,
    • Vitaminas del grupo B: ayudan a reducir la fatiga, favorecen la formación de colágeno y generan energía a partir de los alimentos.

En situaciones en que la dieta es deficitaria o en épocas de sobreesfuerzo físico es recomendable el consumo de complementos nutricionales como:

  • Creatina: mejora el rendimiento físico en ejercicios cortos de alta intensidad, moviliza reservas de energía tomando 3 g/24 h antes y después del ejercicio.
  • Glutamina: previene la pérdida muscular en momentos de gran estrés oxidativo y favorece la síntesis proteica.
  • Aminoácidos ramificados (BCAA): restauran la masa muscular catabolizada durante ejercicios de fuerza o muy prolongados.
  • Carnitina: quema la grasa corporal transformándola en energía durante el ejercicio físico, la dosis recomendada es de 300-900 mg/24 h durante un mes.
  • Proteínas del suero de leche (whey): aumentan o mantienen la masa corporal del deportista.
  • Taurina: es un antioxidante poderoso que mejora la resistencia física, 100-500 mg/kg de peso.

Medidas no farmacológicas:

  • Reducción del peso
  • Educación postural
  • Ejercicio moderado
  • Fisioterapia
  • Ayudas dinámicas
  • Ortesis: rodilleras, plantillas, etc…
  • Aplicaciones de frío o calor
    • Crioterapia: es la aplicación de frío con finalidad terapéutica en la artritis o en dolores articulares de tipo inflamatorio, alivia el dolor, reduce el edema y la inflamación y mejora el movimiento y la elasticidad.
    • Termoterapia: es la aplicación de calor moderado (superior a la temperatura corporal) con finalidad terapéutica en el dolor causado por la artrosis, mejora la movilidad articular y relaja la tensión y el espasmo muscular. El calor se puede aplicar con parches térmicos que se aplican directamente sobre la piel o sobre una capa de ropa una vez al día durante 8 horas, como máximo durante una semana o bien con bolsas de calor o esterillas eléctricas que se deben colocar sobre la zona que se va a tratar durante un máximo de 20 minutos y luego se debe dejar enfriar la zona.